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Parte 17
Tomás que Duda
La historia del incrédulo Tomás se encuentra en el Nuevo Testamento de la Biblia, específicamente en el Evangelio de Juan. Gira en torno a uno de los discípulos de Jesús llamado Tomás, quien tenía dudas sobre la resurrección de Jesús y declaró que no creería a menos que viera y tocara las heridas de Jesús.
Después de la crucifixión y el entierro de Jesús, Jesús se apareció a sus discípulos la tarde del primer día de la semana. Sin embargo, Thomas no estaba presente en ese momento. Cuando los otros discípulos le contaron a Tomás sobre la resurrección de Jesús, él expresó incredulidad y afirmó que a menos que viera las marcas de los clavos en las manos de Jesús y metiera el dedo en las heridas, no creería.
Una semana después, Jesús se apareció nuevamente a los discípulos, incluido Tomás. Invitó a Tomás a tocar sus heridas y lo animó a no dudar sino a creer. Abrumado por este encuentro, Tomás exclamó: "¡Señor mío y Dios mío!" En respuesta, Jesús bendijo a aquellos que no lo han visto y aún así han creído.
La importancia de la historia de Tomás el Incrédulo radica en varios aspectos clave:
1. Duda y fe honestas: La duda y el escepticismo de Tomás demuestran la lucha que enfrentan muchas personas en su camino de fe. Su disposición a expresar abiertamente sus dudas permite un encuentro genuino con Jesús y sirve como recordatorio de que la fe es un proceso continuo de cuestionamiento, búsqueda y lucha con las creencias.
2. El encuentro con Cristo resucitado: La aparición de Jesús a Tomás resalta la realidad de su resurrección y su deseo de abordar las dudas individuales y fortalecer la fe. Enfatiza que los encuentros personales con Jesús vivo pueden impactar profundamente la creencia y conducir a la transformación.
3. Proclamación de la divinidad de Jesús: La declaración de Tomás de "Señor mío y Dios mío" es una poderosa proclamación de la identidad de Jesús como Señor y Dios. Refuerza la creencia cristiana central en la deidad de Cristo y reconoce su autoridad y divinidad.
4. Bienaventuranza de la fe: La declaración de Jesús sobre la bienaventuranza de aquellos que creen sin verlo físicamente se extiende a los creyentes a lo largo de generaciones. Afirma que la fe puede estar arraigada en la confianza, a pesar de no tener evidencia física directa, y que dicha fe agrada a Dios.
La historia de Tomás el incrédulo recuerda a los creyentes que las dudas y las preguntas no son necesariamente barreras para la fe, sino que pueden servir como oportunidades para el crecimiento y un encuentro más profundo con el Cristo vivo. Enfatiza la importancia de encontrar a Jesús personalmente, abrazar la fe incluso sin evidencia tangible y reconocer su divinidad y señorío. A través de esta historia, se anima a las personas a buscar una relación genuina con Cristo y afirmar su fe en él como Señor y Dios.